17 de junio de 2008

Pepe Domingo Castaño: "El sábado tras el 11-M casi dejo Carrusel. estaba harto de que la radio fuera política"

"¡Hola, hola! Comienza Carrusel, el de los goles, el de la emoción, el del espectáculo, el de siempre, el clásico, el único, el veterano, el del sonido inconfundible, el de la Cadena Ser!". Con estas palabras se inician las tardes radiofónicas deportivas cada fin de semana desde hace diecinueve años. Detrás de ellas está el incombustible locutor Pepe Domingo Castaño, un ejemplo para las nuevas generaciones de periodistas.
- Los universitarios de Vigo le acaban de nombrar Becario de Honor, ¿por qué?
- Supongo que será porque han visto en mí un ejemplo a imitar. Cuando unos estudiantes eligen a una persona como Becario de Honor es porque es lo que ellos quieren ser de mayores, y también influye que lleve muchos años en la profesión.
- ¿Cómo recuerda sus inicios?
- Totalmente distintos a los de los becarios de hoy en día. A mí un día me entró la vena de hacer radio y tuve que luchar por todos los medios para conseguirlo: tuve que dejar mi trabajo, presentarme a unas pruebas que había en Radio Galicia, en Santiago de Compostela, ganarlas, y a partir de ese momento empezó mi viaje: estás en una estación determinada, pasa el tren, te subes y resulta que el el bueno, que no estabas equivocado.
- ¿También fue muy explotado?
- Sí, pero supongo que eso nos pasa a todos. El primer año en Radio Centro no cobré nada en muchos meses. Estaba allí de meritorio, hacía alguna cuña a la espera de que fallase alguien y cuando eso pasaba era yo el que hacía el programa, hasta que a mediados de ese año falló uno varios días, luego varios meses, y cuando volvió ya me había quedado yo con el programa. Y entonces empecé a cobrar un poquito.
- ¿Qué consejos da a los jóvenes periodistas a la hora de buscar su primer trabajo?
- Es muy difícil dar consejos. Me atrevo más a decir lo que no tienen que hacer. Recuerdo unas pruebas en la Ser que me llamaron para que entrevistase a los aspirantes. Uno de ellos me dijo que le gustaría trabajar donde pudiera librar los fines de semana. Y ese chico no entró nunca en la radio. Si todavía no has trabajado, no preguntes nunca por tu descanso.
- ¿En qué rama del periodismo cree que hay más salidas?
- En el deporte. Se puede decir todo lo que quieras, no como en la política o en la información general, que te la estás jugando en todo momento y un error te puede apartar de la profesión. En el deporte puedes trabajar dignamente y poner a parir al seleccionador nacional y no pasa nada.
- Ha trabajado en radio, televisión y prensa, ¿con cuál se queda?
- Con la radio, aunque me gustaría haber escrito más. Lo que pasa es que mi lenguaje está mediatizado por la radio, incluso en el libro que escribí del Carrusel, hay páginas en las que me doy cuenta de que escribo para la radio. Me hubiera gustado tener otro estilo, quizás menos lírico, para poder escribir otro tipo cosas.
- ¿Qué tiene la radio de especial que engancha?
- No lo sé, la televisión también es bonita, pero en la radio eres más tú. En ella la voz sale desde los micrófonos, va a las antenas y llega a todas las radios de España. En la tele dices “buenos días” y es el cámara el que te está recogiendo, que puede sacarte horrible, que puede fastidiarte la imagen, fallarte la luz, tener un mal día y eso se transparenta en tu cara…
- ¿Qué supone para usted el Carrusel?
- Cumplir otro de los grandes sueños de mi vida. Cuando estaba en mi pueblo, en Padrón, veía “El Gran Musical” y pensaba que algún día haría ese programa, y mira por donde, lo hice durante cinco años. Y después escuché el Carrusel y dije, y pensé lo mismo.
- ¿Se lo pasan tan bien como aparentan?
- ¿Tú crees que se podría transmitir esa alegría si realmente no lo estás pasando bien? Es imposible. Carrusel es una familia y yo ya llevo en ella casi 20 años – este es el decimonoveno – y con Paco [González] llevo desde 1992 y no he discutido ni una sólo vez con él. Sin embargo, con José Ramón [de la Morena] discutí un día y dejé El Larguero.
- ¿Cuál fue su peor día en el Carrusel?
- El sábado después del 11-M. Primero porque creo que Paco [González] no estuvo bien al leer un comunicado que había escrito él sin consultar a ningún componente del equipo. Y después estuvo muy mal que nos cortaran el Carrusel a las nueve para hacer un programa político en una jornada de reflexión. Fue el día que estuve a punto de dejarlo. Llegué a mi casa y dije: “Estoy harto de que la radio sea política”.
- ¿No pensaron en pedir el indulto para “¡Pepe, un purito!”, como con el toro de Osborne?
- Lo propuse, pero no te puedes aferrar a una sola idea. “¡Pepe, un purito!” fue un tremendo hallazgo y nunca creí que después de tantos años de carrera iba a ser conocido no como Pepe Domingo Castaño sino como “Pepe un purito”. En el fondo me alegro de que haya desaparecido porque me hubiese quedado ese sambenito para toda la vida. Hay que saber pasar fases. Al principio me costó, me daba pena que algo tan identificado con el Carrusel tuviese que desaparecer solo porque no se podía anunciar tabaco. Pero después de dos años la gente se ha olvidado y ya lo he superado
- ¿Qué cree que le hace tan diferente y especial frente al resto de locutores?
- Quizás es que mi idea de la radio es muy especial. Si haces la radio sólo con la cabeza y llegas y dices “Hola, buenos días, ¿qué tal?”, eso se queda en el micrófono, no sale por el cable. Si ese “buenos días” lo dices sintiéndolo de verdad y diciéndole de verdad a la gente que te está escuchando, se nota. Si lo que tienes en la cabeza, lo pasas por el corazón, y lo lanzas al público, el éxito está garantizado. La diferencia puede ser que para mí lo importante no es hacer solamente una radio buena, creíble, sino una radio que tenga algo más, que tenga corazón.
- ¿Cuál es el secreto para gustar a tantas generaciones distintas?
- Cuando hacía “El Gran Musical”, tenía mi propio club de fans y el cariño de la juventud. Luego pasa el tiempo y te das cuenta de que eso desaparece y creí que las nuevas generaciones no iban a saber quién soy. Pero cuando empecé en Carrusel conecté enseguida con los jóvenes, fueron ellos quienes entendieron mi forma de concebir la radio. Para mí es un honor ir por la calle y que los que más me saluden sean ellos.
- ¿Qué sueños le quedan por cumplir?
- Te vas a asustar pero me gustaría acabar haciendo un programa de madrugada, a mi aire: “Las horas de Pepe Domingo”. Que me dejaran hacer lo que me diera la gana.
- Teniendo en cuenta que el Carrusel no le rejuvenece, sino que es usted quien rejuvenece al Carrusel, ¿seguirás el año que viene?
- Está decidido que sí, tengo contrato, aunque cada año busco nuevos retos, un motivo para animarme a hacer Carrusel. Un año fue el libro, este año haré otro, de poemas, que es otra gran ilusión mía, y que saldrá en septiembre. Ya tengo la mente ocupada pensando cómo voy a hacerlo. Por lo menos hasta el 2009 seguiré. Me hablan de renovar… pero no sé qué haré.

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