David Meca y sus retos están en entredicho. Escaparse nadando de la cárcel de Alcatraz, meterse en el Lago Ness junto al monstruo, unir la península con Ibiza y, sobre todo, sus 28 títulos de campeón mundial, no son suficientes para aportar credibilidad a sus acciones. Parece que haberse convertido en un show man no le va a salir tan rentable al nadador.
Su último reto, cruzar el estrecho de Gibraltar en tres ocasiones desde Tarifa hasta Ceuta se ha convertido ya en una auténtica pesadilla para él. Si duras fueron las condiciones climatológicas con las que David Meca tuvo que afrontar la aventura, nubes mucho más negras les esperaban a su vuelta a la tierra. El centro de la polémica es el último largo, el que llevaba a David Meca hasta la ciudad de Ceuta. Tras 11 horas de esfuerzo y sufrimiento, el nadador comenzó a sentir calambres por todo su cuerpo, se acercó a la Zodiac para ser atendido, y el barco le golpeó brutalmente en la espalda, con lo que le subieron a bordo para atenderle de las lesiones. Y cuando comprobó que estaba en perfectas condiciones, Meca se tiró de nuevo al mar con la intención de finalizar su reto, y al llegar a tierra, tuvo que ser hospitalizado de urgencia con síntomas claros de hipotermia. Al día siguiente, la Asociación de Cruce del Estrecho, que supervisó en todo momento la hazaña del nadador catalán, informó que solamente podía homologar los dos primeros largos, lo que David Meca acató consciente de que el último largo no había sido legal.
Algunos medios afilaron armas. En El Mundo se afirmaba: “Contradicción y sospecha en el reto de Meca”. Pero el programa “¿Dónde estás corazón?” fue más allá. Invitó a su plató al nadador para vapulearle una y otra vez, acusándole de dopaje e incluso de que una nadadora se lanzaba al agua para remplazarle en las pruebas nocturnas.
Tengo que confesar que no pude ver el programa hasta el final. Quien conoce a David Meca sabe que no es capaz de hacer todas las barbaridades que María Patiño y compañía le atribuyeron. Y deberían documentarse un poco, ya que el catalán demostró su inocencia en el caso de dopaje que le salpicó y lleva tres años sin perder una carrera oficial, tanta a nivel nacional como internacional.
Yo he tenido el placer de conocer a Meca este verano. Y puedo decir que es una persona que desde hace más de 20 años vive por y para el deporte, por y para la natación. Empezó siendo un patito feo, con problemas muy graves en su maltrecha columna vertebral, continuó entrenando más de diez horas diarias y concluyó convirtiéndose en un gran cisne.
Y ahora le quieren cortar las alas. Convertirle en otro de los muchos muñecos rotos prefabricados por la televisión. El único defecto que tiene David Meca es su afán de popularidad, pero visto lo visto, va a resultar que es cierto que el deporte nacional español es la envidia.
15 de enero de 2008
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